sábado, 24 de mayo de 2014

La Directiva Energética Europea versus nuestra Reforma Eléctrica

Este fin de semana he podido ver la presentación del Ministerio de Industria sobre la Directiva de eficiencia energética (DEE), y en serio que mi predisposición era buena y totalmente abierta a entender y buscar argumentos positivos sobre la recién estrenada reforma eléctrica, pero no he tenido ningún éxito.

Atención con la conclusión de nuestro ministro, todo el desarrollo en eficiencia energética, y en ahorro en general ha sido un freno a la recuperación económica y un esfuerzo desproporcionado para nuestra economía porque en 2012 España ya había cumplido los objetivos de eficiencia energética de 2020. El adjetivo que se me viene a la cabeza, MEDIOCRIDAD.

Aun aceptando el escenario que propone el Ministerio, la conclusión debiera ser justo la contraria: que un mayor esfuerzo en eficiencia energética reducirá más los costes y las importaciones energéticas mejorando la competitividad de nuestra economía.

Repasemos artículo de la Directiva Europea: 
En su artículo 9 la DEE establece que los contadores de luz y gas facilitarán a los clientes finales información que tenga en cuenta los objetivos de eficiencia energética y los beneficios para el consumidor por las funciones que han de cumplir para la gestión de la demanda. En el artículo 15 se determina que las autoridades nacionales de regulación de la energía han de tener en cuenta la eficiencia energética en el desempeño de sus funciones y deberá suprimirse cualquier incentivo en las tarifas que menoscabe la eficiencia energética y obstaculice la participación de los consumidores en la respuesta de la demanda.

En el artículo 18 se dispone que los Estados miembros se asegurarán de que los distribuidores, gestores de redes y empresas de venta de energía se abstienen de toda actividad que obstaculice la prestación de servicios energéticos o medidas de mejora de la eficiencia energética, de manera que no puedan cerrar el mercado a la eficiencia energética o abusar de posición dominante.

El artículo 19 establece que los Estados miembros tomarán las medidas adecuadas para suprimir las barreras reglamentarias y no reglamentarias que se opongan a la eficiencia energética. Habrá que modificar las disposiciones legales y prácticas administrativas para que las administraciones públicas y los propietarios de edificios no desistan de hacer inversiones en mejora de la eficiencia energética ni de utilizar los contratos de rendimiento energético u otros mecanismos de financiación por terceros.

La DEE comprende una serie de conceptos que destacan por su racionalidad económica, la apertura de la competencia del mercado energético y del derecho de los consumidores a gestionar activamente su demanda. En un país como España, por su potencial de ahorro energético en sectores como la edificación, el consumo en climatización (por nuestro clima) y el transporte, es una oportunidad de reactivación y empleo para buena parte de la economía.

Pero si comparamos estos conceptos con la reforma eléctrica  se puede afirmar que las sucesivas órdenes de tarifas, la Ley 24/2013 del sector eléctrico y los proyectos de decreto de autoconsumo y de renovables incumplen la legislación europea sobre eficiencia energética.  La reforma eléctrica está haciendo una transposición al revés de la DEE. En vez de facilitar el ahorro de energía y la financiación de la eficiencia energética, se levantan nuevas e infranqueables barreras para desanimar las inversiones en eficiencia energética, dejar a los consumidores sin derecho ni libertad para elegir y proteger una oferta energética basada en el mayor consumo de energía importada del exterior en un mercado sin competencia.

La eficiencia energética es factor de competitividad y la superación de la crisis económica exige impulsar aquellos factores que mejoran la competitividad. La reducción de los costes energéticos y de la factura de las importaciones energéticas solo será posible con la innovación tecnológica asociada a la mayor eficiencia. Es el fundamento de una economía moderna. Lo contrario es una contrarreforma que nos retrotrae a la primera y segunda revolución industrial.

Como diríamos por aquí, con esta mediocridad, NO PODEM ANAR BÉ.....

1 comentario:

  1. Muy bue articulo, y lamentablemente real.
    Quiero poner un ejemplo de Efi. Ener. en Alemania.
    Mi hermana fue "obligada" a aislar exteriormente su casa.
    La ayudaron economicamente.
    De no hacerlo, no la multaban, solo que le costaria 20% mas el gas.
    El costo de aislar la casa antigua de 2 plantas, fue sufragado al 50% por el municipio y el 50% restante un credito a 10 años casi sin intereses ni gastos.
    Eso es implicarse en el ahorro energetico.

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